¿Qué no pueden comer los gatos y qué es bueno para ellos?

que no pueden comer los gatos

Los animales domésticos, y otros muchos animales, nos piden comida constantemente. Pero los alimentos que tomamos los humanos no son siempre aptos para las mascotas. Hoy te contamos qué no pueden comer los gatos y por qué no es recomendable cierto tipo de alimentos.

Hace tiempo hablamos de si los perros pueden comer huevos y hoy es el turno de los gatos y lo que pueden y no pueden comer.

 

Alimentos que no pueden comer los gatos

Hay muchos alimentos que los gatos no pueden tomar, porque pueden causar desde trastornos digestivos hasta fallos orgánicos graves. Toma nota para vigilar que no coman ninguno de ellos:

  • Alimentos ultraprocesados: contienen demasiada sal, azúcar, aditivos artificiales… 
  • Chocolate y cafeína: la teobromina y la cafeína son sustancias tóxicas que pueden provocar taquicardia, convulsiones e incluso la muerte.
  • Alcohol y alimentos fermentados: una mínima cantidad de alcohol puede causarles intoxicación severa.
  • Uvas y pasas: pueden provocar insuficiencia renal aguda, incluso aunque la cantidad sea muy pequeña.
  • Huesos y espinas: suponen un alto riesgo de asfixia, perforación intestinal y daño en el tracto digestivo.
  • Productos con lactosa: generan problemas digestivos como diarrea y vómitos.
  • Pescado y carne cruda y en exceso: estos alimentos pueden contener bacterias como Salmonella o E. coli. Además, algunos pescados crudos contienen tiaminasa, que destruye la vitamina B1.

 

Alimentos que sí pueden comer los gatos

Son animales carnívoros estrictos, por lo que su dieta debe basarse en proteínas de origen animal, aunque puedan incluir otro tipo de alimentos puntualmente.

Carnes magras

  • Siempre cocidas sin sal ni condimentos.
  • Pueden tomar hígado en pequeñas cantidades, pues en exceso puede provocar hipervitaminosis A.

Pescado

  • Siempre con moderación puede tomar salmón, atún o sardinas. Siempre cocidos y sin espinas.
  • El pescado es rico en ácidos grasos omega-3 pero cuidado, su consumo excesivo puede provocar deficiencias de vitamina E.

Huevos

  • Siempre cocidos o revueltos y sin condimentos.
  • Son una buena fuente de proteínas y biotina.

Alimentos sin lactosa

  • No todos los gatos pueden digerir el yogur natural y el queso bajo en lactosa.
  • Evita siempre la leche de vaca, pues la mayoría de gatos adultos son intolerantes a la lactosa.

Verduras y frutas seguras

  • Decimos “seguras” porque no todas las frutas y verduras son aptas para el consumo felino.
  • Pueden tomar zanahoria, calabacín y calabaza cocidos.
  • En cuanto a las frutas, solo manzana y arándanos en pequeñas cantidades.
  • Recuerda que estos alimentos solo pueden tomarlos como complemento, pues los gatos no digieren bien la fibra vegetal.

Alimentos comerciales

  • Su composición tiene que ser balanceada y contener un alto porcentaje de proteína animal.
  • La comida húmeda tiene que ser de alta calidad con bajo contenido en carbohidratos.

 

Consejos para una alimentación saludable para tus gatos

Mejor que preguntarte qué no pueden comer los gatos y qué sí, es recomendable consultar con tu veterinario, pues cada uno tiene unas necesidades particulares según su edad, peso y estado de salud.

Es importante evitar cambios bruscos en la dieta. Si quieres introducir nuevos alimentos, hazlo de manera gradual para evitar problemas digestivos. Prioriza siempre una dieta de origen animal y evita aquellas basadas en vegetales o carbohidratos.

Como ya sabes, la mayoría de gatos no bebe suficiente agua. Una manera sencilla de introducirla en su dieta es a través de la comida húmeda. También existen soluciones en el mercado que les resultan atractivas y despiertan su curiosidad, como las fuentes. Es cierto que no siempre consiguen que beban más, pero al menos se mantendrán entretenidos.

Ofréceles una dieta adecuada para su salud y que mantenga su longevidad. Elige siempre alimentos ricos en proteínas animales y ten mucho cuidado con los que se consideran tóxicos o perjudiciales. Y siempre, ante la más mínima duda, consulta con tu veterinario.